Tengo mi cama llena de caras tuyas, se rebalsan de mi almohada porque tengo insomnio.
¿Qué es cuando el insomnio tiene nombre y apellido? Miedo y seguridad de la respuesta.
Miedo me da si vos, Insomnio, querés ser mi amigo. Seguridad me da, cuando te peleás con los obstáculos para encontrarme.
Y si me encontrás por más de un segundo tengo la vida ahí.
¿Qué es cuando la vida tiene ojos que me buscan y sonrisa que me ríe? El mundo es la respuesta.
Varias veces se nos cruzaron las miradas y las sonrisas con el mundo. No aguanto. Se me cae la mirada.
Y por donde habla el mundo se me cuelga la mirada. Y me hago chiquitita, diminuta, sin razón y sin escucha.
Cegado queda el universo. No me importa. Quiero nada más que el mundo. Nada más.
Quiero. Quiero. Quiero. Quiero. Quiero. Quiero. Quiero. Quiero. Quiero.Deseo.
Sano. Delatador. Incómodo. Peligroso.
Delatada, obvia, mirada, tuya. Se me nota, y quiero. Mirada, libre, fugaz, efímero, descuidado, peligroso.
Se me nota, aunque no miro. El aire entra, me nutre, y se va haciendo ruido.
Se nota y miro. Esta vez es la tuya la que cae al suelo. La mía, desesperada, se va a tu pelo.
Lo recorre dibujando, imaginando, grabando, guardándote para después.
Voz que interrumpe. En realidad, nunca paró. Realidad. Silencio incómodo.
Buscamonos y encontramos, pero de lejos.
¿Qué te tiene? ¿Qué te guarda?
Interrupción.
Se te cae la decepción por el cuerpo y entierro la esperanza en unos ojos redondos y negros.
Se termina el insomnio.
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